Esto no ha sido así para el actual candidato señor Rajoy que ha perdido la memoria de lo que hizo y habla a los españoles de los problemas económicos y desde la bondad del corazón. Tampoco ha sucedido que el PP haya hablado nunca (en los momentos de las reformas estatutarias, muy especialmente la catalana, de la ruptura de España o de su balcanización) …imaginaciones falaces, incluido, claro está, el recurso del Estatuto Catalán ante el Tribunal Constitucional que, no lo duden, Rajoy retiraría hoy gozoso y gustoso con tal de abrir ya, antes del cierre apresurado de las urnas, la negociación con CIU de cara a la constitución de una hipotética próxima mayoria.
Retirarían el recurso
Auguro desde estas páginas que si esa fuese la posición de Rajoy, porque los españoles así lo decidieran en las urnas el 9 de Marzo, retiraría el PP el recurso del que tanto presumió y al que tanto acudió cuando no tenía amnesia de lo que hacía.
Rendición ante ETA
Tampoco ha sido el PP quien ha dado la legislatura acusando al Presidente del Gobierno Sr. Zapatero de estar negociando políticamente con ETA e incumpliendo de ese modo moralmente su compromiso con el Estado, la tranquilidad y dignidad de los ciudadanos y colaborando con pistoleros asesinos.
Las actas
Tampoco ha sido el PP quien ha solicitado, desde la Tribuna del Congreso de los Diputados, y en boca de su presidente, Sr. Rajoy, las actas de las conversaciones con ETA (taquigráficas se entiende), porque eso era algo esencial para asumir que se podía o no creer de ese modo al presidente Zapatero. Tampoco ha sido Rajoy el que ha hecho lo posible y lo imposible por rentabilizar electoralmente el atentado de la
T-4 no dando su apoyo explícito en materia antiterrorista al Gobierno legítimo de España en las Cortes Españolas. No lo hizo, y yo estaba presente y doy fe de lo que afirmo. No quiso, y fue el gran error en lo que se refiere a la fiabilidad de Rajoy ante los españoles.
Un grave error
Un presidente, como él lo es, del Partido Popular, del principal partido conservador español, no puede negarle a Zapatero el apoyo explícito tras el atentado con el que ETA rompió la tregua indefinida que ella misma había anunciado, y que posibilitó el que el Gobierno tratara de avanzar legítimamente en la lucha por alcanzar una paz profunda y duradera en el País Vasco que nunca, nunca, contó con el apoyo del PP, no así fue en la época en que Zapatero era oposición, en la que Aznar sí contó con el apoyo del PSOE en la anterior tregua de ETA y en la negociación que el PP, legítimamente, llevó adelante con la banda terrorista hasta donde fue posible, como Zapatero, pero claro, era el PP y podía hacerlo y no el PSOE de Zapatero para quien, por motivos de lesa traición a la nación en la que el Presidente del Gobierno no cree, no tenía derecho a plantear, siquiera en medio de una tregua indefinida, un intento de pacificación del País Vasco.
Con los verdugos
Tampoco fue el PP del Sr. Rajoy quien afirmara, con manifestaciones de por medio cuando hiciera falta, la traición del gobierno legítimo de España a las víctimas del terrorismo por cuanto se afirmaba que Zapatero prefería a los etarras que a las vícitimas. Eso se ha dicho en la calle, en la COPE, en El Mundo, etc… y, sobre todo, en el Congreso de los Diputados. Es una de las afirmaciones más odiosas que recuerdo en mis dos legislaturas en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo.
División de los españoles
Tampoco ha sido el PP quien ha dicho que la responsabilidad de la división, desunión y cisco civil entre los españoles dependia exclusivamente de la voluntad de Zapatero, que había renegado de los valores constitucionales de latransición democrática por no creer en la Constitución del 78 ni en el país al que indignamente gobiernaba.
Acatar el resultado
Tampoco fue el PP quien, tras perder las elecciones, aun habiendo acatado formalmente su resultado, llamaba a Zapatero “insolvente” o “presidente por accidente”.
La entrega de Navarra
Tampoco fue el PP quien dijo con claridad que la política de Zapatero de entrega a ETA del Estado terminaría por vender Navarra al separatismo terrorista.
La familia
Tampoco fue el PP el que dijo que las leyes de ampliaciones de derechos civiles para todos los españoles, con independencia real de su condición sexual (como indica nuestra constitución precisamente junto con el principio de la igualdad) rompería la familia española. Eso no lo dijo nunca el PP.
Centristas, fuera
Tampoco fue el PP del Sr. Rajoy el que ha decidido presentarse ante los españoles (veánse sus listas) sin uno sólo de los centristas que todavía no se habían ido o dado de baja en el Partido. Evidentemente, no así con los que ya habíamos iniciado nuestro camino político (sin renunciar a él) en solitario, como es mi caso y el de otros tantos amigos y ex compañeros de partido.
Abdicación
Tampoco fue el PP quien dijo que la política de inestabilidad llevada a cabo irresponsablemente por Zapatero comprometía la Monarquía. (no sólo lo dijo el PP sino que algunos “amigos” de los “amigos” del PP pedían la abdicación del Rey).
Economía
Tampoco ha sido, en suma, el PP quien a lo largo de toda la legislatura no ha presentado en el Parlamento ni una sóla de las propuestas
económicas que ahora le hacen defender a Pizarro como si fueran suyas.
Otras víctimas
Tampoco ha sido el PP quien intentó que las víctimas del terrorismo (léase Dª Pilar Manjón, presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M) pudiesen comparecer, en su calidad de tales, ante Comisión de Investigación del 11-M en el Congreso).
Memoria Histórica
Tampoco fue el PP quien dijo que la aprobación de la Ley de la Memoria, a la que se opuso, reabriría España de odio y fosas comunes. Amén de algún que otro Apocalipsis más doméstico.
Justicia
Tampoco fue el PP quien acusó a Zapatero de malvender el interés exterior de España, someter a los jueces seguramente por eso Rajoy se ha opuesto a la necesaria renovación del Consejo General del Poder Judicial) , manipular la Audiencia Nacional, o dirigir la acción de la Fiscalía General del Estado cuando fuera preciso con tal de contentar los intereses de ETA.
Desprecio
Nada de todo esto, evidentemente, lo ha dicho nunca el PP. Nada de todo esto puede leerse en las Actas de la Octava legislatura de la democracia. Junto con todo ello, los españoles votarán en conciencia y libertad lo que les parezca mejor y más oportuno el próximo 9 de mayo. Pero el PP ha sido todo esto, todo, menos un partido liberal de centro político como ahora su líder Sr. Rajoy pretende “vender” a los electores a los que ha despreciado a lo largo de una legislatura de pesadilla en la que su única propuesta podría formularse en términos históricos en un ¿recuerdan?: “ Váyase Sr. Zapatero”. En eso seguimos, claro.