Muchos de sus padres y abuelos admiraron la mítica hazaña –conforme al imaginario colectivo de la dictadura- del general Moscardó, cuando clamaba ante el asedio de las tropas republicanas: “¡El Alcázar no se rinde!” Ahora los hijos y no pocos nietos admiran a Pizarro, que impidió valerosamente –enarbolando la Constitución, ¡olé tus españolísimos testículos!- la rendición de Endesa frente a la ofensiva de los catalanes, dispuestos casi siempre y como es bien sabido, a romper España. Y ello con el beneplácito y apoyo de Zapatero, el gran felón.
Aguantó el heroico Pizarro cuanto pudo porque -por encima de los 2.500 millones de las antiguas pesetas que cobró como indemnización: una propina, una cantidad irrisoria- su misión era sobre todo patrióticamente sublime. No consiguieron entrar, pues, los catalanes en Endesa. Los “españoles decentes”, que diría Rajoy -con su tino habitual- estarán toda la eternidad agradecidos a Pizarro. Rajoy, también.
Capo di tutti capi
Tan es así que el candidato de la derecha lo ha incorporado como número 2 de su lista. Ha fichado Rajoy a un panzer. Se trata de un aznarista pata negra. Fue el cerebro o, si se prefiere, el capo di tutti capi de los nombramientos de Aznar en las grandes empresas públicas que fueron privatizadas a mayor honra y gloria del PP. Se beneficiaron amigos de Aznar y/o de Rato, convenientemente seleccionados por Pizarro. Ayer por la mañana, Rajoy entronizaba a Pizarro. Al anochecer, fusiló a Gallardón. Aguirre se plantó e impuso sus deseos. En el PP de Rajoy han triunfado los halcones. La sucesora de Gallardón en la alcaldía madrileña puede ser –casi seguro- Ana Botella. La sombra de Aznar es cada vez más alargada. El retorno del aznarismo, un hecho evidente.
Con sumo ardor
Pizarro, como Aznar –su padrino-, es un fan de la doctrina denominada la “derecha sin complejos.” O, por lo que se ve, el “enriquecimiento sin complejos”. En todo caso, Pizarro fue uno de los pioneros en cultivar con sumo ardor la crispación en esta legislatura. Convirtió un asunto estrictamente empresarial en un huracán político. Auxiliado por la guardia pretoriana del PP y por los medios afines a Génova 13, la legítima pretensión de Gas Natural y la Caixa de adquirir la mayoría accionarial de Endesa fue mediáticamente transformada en otro 2 de mayo. Con Esperanza Aguirre haciendo de Agustina de Madrid.
Aventajado discípulo
Rajoy se ha quitado la careta de centrista. Esta muy claro que apuesta por los neocon, más allá de la sapiencia económica de la que alardea Pizarro y que tan bien ha aprovechado él mismo para sí mismo. El ex presidente de Endesa demostró ante la OPA catalana que es un duro, un aventajado discípulo de Aznar, quien sigue estos días vociferando su demagogia, como hizo anteayer en Pamplona. Hay euforia en Génova 13. El estado mayor aznarista –con Acebes y Zaplana de estrellas- ha vencido a quienes juegan a moderados o a tibios. La sucesión de Rajoy -salvo milagros electorales cada vez más difíciles a la vista de lo que está pasando en el interior del PP- la controlará Aguirre. El trío Aznar-Aguirre-Botella, a tope.
La marimorena
Pizarro no dudó para garantizarse su continuidad en Endesa, y para salvaguardar los intereses del Partido Popular, en poner la convivencia entre comunidades –Madrid y Cataluña, concretamente- patas arriba. Prescindió de cualquier escrúpulo y organizó la marimorena. La OPA precedió en el tiempo al Estatuto. Pizarro -buen amigo por otra parte de Jiménez Losantos, el periodista protegido por el clero y por Aguirre y principal enemigo de Gallardón- lo mezcló todo hasta crear un cóctel explosivo. Ése es el modelo PP. A los catalanes se les derrota. Nada de diálogo, de transacción o de pacto. Lo que hizo Pizarro es el camino a seguir.
Sus amigos genoveses
Al fin y al cabo, es el camino por el que transitaron los amigos genoveses de Pizarro. Recuérdese la recogida de firmas promovidas por la derecha calentando el ambiente para laminar el Estatut. Recuérdese el recurso ante el Tribunal Constitucional, encabezado por el propio Rajoy. Así, pues, Rajoy, número 1 y Pizarro, número 2. Gallardón, 0-Botella, 1 Gallardón, cero patatero, cero pepero. ¿Otra exhibición de centrismo a su manera, Sr. Rajoy? ¿O más bien de cinismo? Por cierto, España no se rompe. El PP parece que sí.
E.S.

No hay manera de quitarle a la izquierda sus prejuicios. No evoluciona. El sen¡tido de la propiedad que la caracteriza no evoluciona. Se ha quedado en la santa inquisición: buenos y malos. Capitalistas y trabajadores. No tiene remedio. COnfunden las churras con las merinas. Confunden lo publico con lo privado. Ellos no distinguen lo que es un consejo de administración de una sociedad anónima regulada por el Codigo de Comercio y de naturaleaza privada de lo que es una institucion publica costeada "porco" por todos los españolitos, queramos o no. Por eso no pueden entender, ni entenderán nunca hasta que no salgan de la santa inquisición, que en un sistema democrático la propiedad privada se respeta, es sagrada, y quien defiende esa propiedad privada en defensa de sus representados que para eso lo han elegido es unbuen gestor responsable porque para eso lo han nombrado: para defender los intereses de sus accionistas. Eso es lo que ha hecho Pizarro, el fichaje que tanto ha molestado a la izquierda - ¡ por algo será !. -. Ha conseguido que los accionistas de su empresa en legitima lid, porque es una entidad privada ganen más dinero que lo que le queria dar el Sr.Zapatero por medio de la Caixa, con la famosa OPA que avalaba. Y eso que Zaparero representa a todos los españoles. Manda cojones. Desde luego está claro que para la defensa de mis intereses no elegiria nunca a Zapatero sino a Pizarro.- Un saludo y a recapacitar.
Este Moreu es el que empezó escribiendo que era socialista de Rosa Díez. No le falta ninguna cualidad fascista. ¿Porqué no reconocen los fachas estos que lo son?. Si al fin y al cabo cada uno puede ser, opinar y votar como quiera.